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El mantenimiento de un reloj automático

A ninguno nos resulta extraño pensar que un automovil, un avión o un tren, como máquinas mecánicas que son, necesitan una serie de cuidados y mantenimiento.

 ¿Sabías que un reloj mecánico debe revisarse cada 4 años de funcionamiento ininterrumpido, o cada 35.000 horas? Si lo comparamos con un coche que se condujera 90 minutos al día, sería el equivalente a llevarlo al mecánico cada 64 años.


¿Pero, sabes realmente por todas las fases que pasa un reloj en un servicio técnico?

Por supuesto, cada reloj tiene un calibre diferente, una edad y un desgaste distinto, pero en rasgos generales, estas son las etapas que todo reloj mecánico debe pasar para asegurarnos de que será una pieza que perdurará varias generaciones.

Análisis

Antes de llevar a cabo el mantenimiento, un técnico examina su reloj para establecer los principales problemas con los que parte la pieza, así como diferentes pruebas.

Desmontaje

El brazalete o la correa es separado de la caja del reloj. Se abre la caja y se extrae el mecanismo para proceder al desmontaje de la caja.

Limpieza

Se desmonta el mecanismo y cada componente se limpia por ultrasonidos en una cuba especial que contiene diferentes fórmulas especialmente diseñadas para ello.

 

Sustitución de componentes

El técnico examinará cuales componentes de la máquina deben ser sustituidos por el desgaste provocada por el rozamiento y vibraciones a las que un reloj es sometida en nuestra actividad cotidiana.

Lubricación

Las piezas se lubrican para minimizar el rozamiento entre piezas. De esta manera se asegura la precisión de la máquina a lo largo del tiempo. La falta de lubricación es uno de los motivos principales por los que un mantenimiento es esencial para la vida de nuestro reloj.

Ajuste

El corazón del reloj automático es su volante. El relojero ajusta meticulosamente las alternancias hasta conseguir la precisión necesaria y lo comprueba de manera electrónica con diferentes máquinas diseñadas para tal fin.

Pulido

Y pasamos a la parte estética del reloj, no menos importante. El uso de un reloj tanto de acero como de oro conlleva una perdida del brillo inicial con el uso. El proceso de pulido es capaz de devolverle ese lustre a la caja y brazalete de su reloj así como eliminar pequeños golpes y arañazos superficiales.

Montaje y pruebas

Se vuelve a montar la caja del reloj y se sustituyen todas las juntas que garantizan la impermeabilidad de la pieza. Se llevan a cabo una serie de pruebas  por compresión y condensación que revelan si realmente esa caja queda estanca.

Control final

Con el reloj totalmente ensamblado, se le practican diferentes pruebas que establecen la precisión, reserva de marcha y apariencia estética del reloj. El control final es la fase más importante de todo el proceso ya que garantiza el buen funcionamiento de su reloj.

Es aconsejable que entre mantenimientos en el servicio técnico cuide su reloj con algunos simples gestos, como lavarlo con agua tibia y jabonosa con un cepillo de cerdas blandas (en el caso de los relojes con corona a rosca), o con un trapo suave y seco. Si sumerje su reloj en el agua del mar, recuerdo enjuagarlo con agua dulce para eliminar la sal. Comprueba cada cierto tiempo que la corona y los pulsadores funcionan correctamente ya que podría ser una vía por donde introducirse polvo y humedad.

Deseamos que este recorrido les haya ayudado a comprender la importancia de un correcto mantenimiento de sus piezas, si tienen alguna duda técnica acerca de alguna de las pruebas aquí mencionadas no duden en ponerse en contacto con nosotros y estaremos encantados de resolver todas sus dudas.

 

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