La historia del slogan más conocido en todo el mundo.

Un diamante es para siempre.

Estamos seguro que has oído alguna vez ese eslogan, tengas la edad que tengas.

La máxima de la joyería definida en una sola frase, los diamantes son eternos. Pasan de generación en generación conservando toda su magia.

Pero, ¿cuál fue el origen de esto?

En Estados Unidos en los años 30 tras el crack de 1929  la compañía diamantera DeBeers con sede en Sudáfrica le hizo el encargo de crear una campaña publicitaria de Nueva York para aumentar las ventas de diamantes. A raíz de la crisis financiera y ecónomica del 29 la venta de diamante había caído estrepitósamente.

La empresa DeBeers ostentaba el monopolio mundial del mercado de diamantes por tanto controlaba la oferta, pero con la crisis del 29 se vió en la necesidad de trazar una estrategia para aumentar la demanda.

Aunque la entrega del anillo de compromiso era tradición y costumbre ya desde la Edad Media, no fué hasta la aparición de esta publicidad cuando se impuso, poco a poco, la costumbre de que fuera un anillo tipo solitario con un diamante.

Dentro de las acciones que desarrollaron estos creativos, una de las más novedosas fué la de mostrar en revistas y espacios televisivos a grandes actrices y mujeres influyentes con su sortija de diamante tipo solitario en el dedo anular.

Era difícil vender un diamante cuando la mujer norteamericana como como regalo de bodas recibía una lavadora o un horno. La agencia centró toda su atención en crear un mensaje emocional. Toda mujer casadera aspiraría a lucir en su mano un anillo tipo solitario con un diamante central. Incluso estas campañas llegaron a conseguir que se desearan de mayor tamaño.

 

En los años 40 , la persona responsable de la cuenta de DeBeers era Frances Gerety, publicista en un mundo de hombres, fué a ella a quien la agencia de comunicación le encargó que realizara diversos artículos sobre los diamantes.

Una noche cansada, se dio cuenta cuando iba a a costarse de que le faltaba para su artículo la frase final. Sin ganas escribió en un pápel arrugado: A diamont is forever.

Tres años después de la campaña publicitaria se había conseguido que el 80% de los matrimonios estadounidenses sellaran su compromiso con un diamante y pronto los europeos y el resto del mundo.

Un diamante es para siempre fué reconocido como el slogan del siglo en 1999 por la revista Advertising Age.

Un sencillo slogan de 4 palabras que dice todo y más sobre lo que son los diamantes y lo que llegan a representar. La esencia, la permanencia, la calidad y la emoción.

¿Conocías la historia?

 

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